Se caracterizan por ser dinámicas, es decir, en caso de caída estiran absorbiendo el impacto suavemente.
Deben ser homologadas y las más utilizadas son de 50 o 70 m de longitud y de 9 o 10,5 mm de diámetro, según se vallan a utilizar en doble o en simple.
Nunca se deben pisar ni exponer a cantos de roca afilados ni a la caída de piedras.
Por eso siempre es recomendable hacer una revisión cautelosa de las cuerdas una vez cada cierto tiempo con el fin de asegurar nuestra propia integridad.
Dinámicas
Son las empleadas en escalada. Cuando existe una caída, éstas absorben parte de la energía cinética evitando que nuestra cintura sufra toda la fuerza de la caída.
Estáticas
Son las empleadas en espeleología. Su elasticidad es mucho menor y son muy apreciadas para los grandes descensos, ya que reducen el efecto "yoyo". En contrapartida, absorben muy mal la energía cinética, sobretodo en pequeñas longitudes de cuerda, por lo que no deben ser empleadas NUNCA para la escalada. En escalada normal sólo se utilizan como cuerdas auxiliares, no para encordarse

Fundamentalmente, existen las llamadas cuerdas simples (diámetro 9,7 - 11,5 mm.), o las cuerdas para usar en doble (diámetro 8,3 - 9 mm.), que solo deben utilizarse de esta manera, y presentan ventajas en terrenos alpinos.
Parámetros a elegir entre los modelos de cuerdas:Fuerza de choque: representa el impacto que transmite la cuerda al cuerpo del escalador tras una caída de factor 2.. Gracias a la elasticidad de la cuerda, nunca alcanzará los 1200 kp (límite fisiológico que un individuo de 80kg puede soportar sin sufrir daños mortales). Por eso, cuanto menor sea ésta, mejor cuerda será (una fuerza de choque de 750 kp sería no normal).
Número de caídas de factor 2 que soporta: A mayor cifra, más seguridad y fiabilidad en el tiempo proporcionará la cuerda (una cantidad normal sería 9 caídas de factor 2).
La impregnación de la cuerda con el propósito de impermeabilizarla, no merece la pena para la escalada deportiva, debido fundamentalmente a las pocas posibilidades de mojarse que tendrá en la realización de esta actividad. Además, las cuerdas sin impregnar son generalmente más suaves y por lo tanto más cómodas de manejar que las tratadas.
Las cuerdas húmedas deben secarse inmediatamente, pero evitando hacerlo al sol, ni en un lugar excesivamente húmedo. Se puede lavar también la cuerda, preferentemente sólo en agua tibia y sin detergentes.
Gracias a su resistencia (las cuerdas simples más de dos toneladas) y elasticidad, las cuerdas no se rompen en fuertes caídas, salvo cuando golpean contra bordes agudos de la roca o se deslizan por ellos. En las escuelas de escalada, afortunadamente, no suelen encontrarse cantos este tipo.
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